Volviendo a Londres

Para terminar nuestro segundo viaje por Europa, después de pasar por Ámsterdam, Dublín y Edimburgo, volvimos a Londres luego de nuestro paso por la ciudad el año anterior. En esta ocasión celebramos el cumpleaños de mi novia y navidad en una de nuestras ciudades favoritas.

Llegamos por la noche al aeropuerto de Stansted, ubicado a poco más de 50 km del centro de Londres. Para llegar a Liverpool Street Station hicimos una reserva en el tren Stansted Express, el costo es £14 por persona, un poco caro, pero es la opción más rápida y llega en menos de una hora. Si van a volar nuevamente desde ese aeropuerto, los tickets ida y vuelta cuestan £25.

Al llegar a la estación de Liverpool Street, tomamos un taxi hasta donde nos alojamos, Marlin Apartments Aldgate, en el barrio de Whitechapel. Una buena opción para reservar en pareja o familia, ya que cuenta con amplias habitaciones, cocina y comedor, muy útil para preparase uno mismo la comida. Hay varios hoteles de la misma cadena, este que elegimos está un poco alejado del centro, pero muy bien conectado con toda la ciudad, cerca de la famosa Brick Lane, del Tower Bridge y a menos de cinco minutos caminando de la estación Aldgate East del metro londinense. El único inconveniente que tuvimos fue al llegar, que no teníamos agua caliente, pero lo solucionaron a la mañana siguiente. Como llegamos de noche no fuimos a ningún lado, solo salí a comprar en Tesco.

Al día siguiente de que llegamos fue el cumpleaños de mi novia, al salir y por la cercanía, caminamos hasta el Tower Bridge, mi puente favorito en la ciudad, donde se puede hacer un recorrido por ambas torres, se cruza de una a otra por una pasarela con el piso vidriado. El costo del ingreso es de poco más de £10 para adultos y la mitad para menores de entre 5 y 15 años. Aprovechamos y pasamos por la feria navideña ubicada junto al puente, el City Hall Christmas Market, junto al ayuntamiento de Londres. Ahí compramos philly cheesesteaks, unos sándwiches de carne mechada con queso, una delicia, nachos para acompañar y bebidas por £20. Luego tomamos el tube (subte/metro) hasta Tottenham Court Road Station para ir a nuestro querido Primark a comprar ropa, como regalo de cumpleaños.

Por la noche y bajo la lluvia, nos tomamos un Uber hasta el Hippodrome Casino, que además de ser un lugar de apuestas y juegos de azar, cuenta con algunos restaurantes, entre ellos el que había reservado para cenar, el Heliot Steak House, que según las opiniones en internet, es uno de los mejores restaurantes de carne de la ciudad. Como entrada nos dieron un pan casero con algunas salsas y quesos, mi novia pidió cordero con batatas fritas y yo lomo con papas fritas. Para el postre y como les había dicho que era el cumpleaños de mi novia, colocaron un chocolate con un “Happy Birthday” escrito, un lindo detalle. Gastamos poco más de £70, pero valió la pena. Luego de terminar de comer bajamos y recorrimos el casino, al salir caminamos por Leicester Square, lugar ideal para tomar algo. Volvimos al hotel en Uber.

El día de navidad salimos al mediodía y almorzamos en Big Moe’s, un diner con ambientación de los años 50. Almorzamos unas hamburguesas y gastamos unas £30. Después de comprar unas cosas en el supermecado, nos tomamos el tube hasta Westmister, salimos de la estación junto al Big Ben y el Parlamento. Cruzamos el Westminster Bridge para llegar hasta el London Eye, un ícono de la ciudad e imprescindible para visitar, la entrada es un poco cara, £27.50 comprando por internet, pero se ahorra un algo de dinero (£31 en el lugar) y se evitan las largas colas, por lo que el ingreso es más rápido. En nuestro caso fue aún más rápido, ya que saqué el “fast track” y no hicimos fila. La vuelta entera dura unos 30 minutos, las capsulas pueden llevar hasta 20 personas, pero son amplias y todos pueden apreciar las vistas increíbles de toda la ciudad desde las alturas, cuenta con pantallas informativas en varios idiomas, que detallan cada lugar que se está viendo.

Al bajar nos quedamos en el mercado de Navidad que había allí, compramos algunos recuerdos para nosotros y otros para regalar. El Southbank Centre Winter Market cuenta, como la mayoría de estos mercadillos, con puestos de comida, bebidas calientes y alcohólicas, artesanías y regalos varios, espectáculos y atracciones para los más pequeños. Para merendar compramos unos waffles con Nutella y crema, para recuperar un poco las calorías gastadas. Volvimos al hotel en el tube y cocinamos la cena para esperar la llegada de la Navidad.

Southbank Centre Winter Market

Ya estaba al tanto de que el 25 de Diciembre estaría todo cerrado, ni siquiera funciona el transporte público. Igualmente decidimos salir y caminamos por Brick Lane, un clásico paseo con un mercado callejero, locales de comida y ropa vintage. Obviamente estaba todo cerrado, por lo que la salida duró poco y volvimos al hotel.

Calles con poca gente

El 26 de Diciembre es conocido como el “Boxing day”, lo que en un principio fue dirigido hacia las personas menos afortunadas, se les regalaba o donaba diferentes cosas luego de la Navidad. Hoy en día muchos comercios aprovechan para hacer rebajas este día, por lo que las calles suelen estar repletas de gente. Salimos después de almorzar y fuimos en el tube hasta Oxford Street y caminamos por Regent St hasta Piccadilly Circus, después por Coventry St y Charing Cross Rd. Entramos a algunos locales y compramos regalos, libros y algunas cosas más ya que al siguiente día teníamos el vuelo de vuelta. Por todas las calles que caminamos están las típicas luces y adornos navideños que iluminan la ciudad en esta época. Por último pasamos por el Palace Theatre, sitio en el cual se encuentra la obra de Harry Potter and The Cursed Child, cuyas entradas van desde las £15 hasta £80 por persona.

En nuestro último día en la ciudad y después de dejar nuestras valijas, salimos a caminar un poco, hicimos las últimas compras y almorzamos en una casa de comidas rápidas en la estación donde comenzó este viaje, en Liverpool Street Station. Después de esto volvimos al hotel a recoger el equipaje y nos fuimos en el tube hasta el aeropuerto de Heathrow, el más importante de Londres.

La hermosa Edimburgo

Aterrizamos en la ciudad poco antes de las dos de la tarde, para llegar al centro de la ciudad reservamos un traslado desde el aeropuerto, parecido al que utilizamos en Dublín, el servicio Airlink es de la empresa Lothian Buses, el costo para mi y para mi novia, de ida y vuelta, fue de £15 en total, hoy en día cuesta lo mismo. En menos de treinta minutos llegamos a Waverley Bridge, ubicado justo encima de la céntrica estación de tren, con el mismo nombre.

Desde allí, al ver que la calle era en bajada, decidimos ir caminando unas ocho cuadras hasta el hotel donde nos alojamos, el Holyrood ApartHotel, que como bien dice su nombre, es un apart-hotel y cuenta con grandes habitaciones, equipadas con una cocina, que permite gastar un poco menos en comida, a nosotros muchas veces nos gusta preparar nuestra propia comida y puede ser un buen ahorro.

Uno de los clásicos de esta ciudad son los callejones o “close”, en inglés, que hay para “entrar” a los edificios, hoteles y otras calles internas, que con el paso del tiempo y el crecimiento de la ciudad, fueron quedando cada vez más pequeños, pero que le dan un toque antiguo y pintoresco. Para llegar al hotel hay que pasar por uno de estos, que está en una de las calles de la Royal Mile, Canongate. Todos ellos tienen nombre, por algo distintivo del lugar al que conducían, o por personalidades de la ciudad. El “close” que lleva directo al hotel es el Coopers Cl. Junto a la entrada de este callejón se encuentra una famosa cafetería a la que decidimos entrar para calentar un poco el cuerpo y embarcarnos a conocer la ciudad.

Bajando por Canongate, no muy lejos, se encuentra el moderno e imponente edificio del Parlamento Escocés, el cual se puede visitar y hasta asistir a las sesiones parlamentarias. También se presentan allí algunos eventos y exhibiciones. Frente a esta se encuentra The Queen’s Gallery, con diferentes muestras de la Colección Real, da paso a la Abadía de Holyrood, lugar que sirvió en las coronaciones reales, sepultura de monarcas y otras personalidades de la realeza. Actualmente se encuentra en ruinas, para visitar ambas cosas se pueden conseguir tickets por unas £22 por persona.

Una de las calles más importantes de la ciudad es la llamada “Royal Mile” que conecta el Castillo de Edimburgo con el Palacio de Holyrood, en el corazón del casco antiguo de la ciudad. En ella se encuentran gran variedad de bares y restaurantes, tiendas de regalos y algunos monumentos importantes, entre ellos la Catedral de St. Giles. Se pueden ver rarezas, como una iglesia que fue reconvertida en un mercado, con venta de artesanías y recuerdo, entre otras cosas, y un muy curioso museo al que fuimos, el de la niñez o Museum of Childhood, con juguetes de todos los tiempos, un lindo recorrido.

Saliendo de la Royal Mile, recorrimos Victoria Street, una de las más lindas de la ciudad. Vimos The Elephant House, conocido café donde J.K. Rowling pasaba el tiempo escribiendo las historias de Harry Potter. Finalmente pasamos por el Cementerio Greyfriars, que rodea la capilla de Greyfriars Kirk. La entrada al mismo es pequeña, pero una vez dentro se puede ver que ocupa un gran lugar. Frente a la entrada del cementerio se encuentra una escultura al fiel perro conocido como Greyfriars Bobby, que según cuenta la leyenda, estuvo junto a la tumba de su dueño por 14 años, hasta su muerte. Hay muchas otras historias y leyendas sobre este cementerio. Uno de los “indispensables” del lugar es encontrar la tumba de Thomas Riddle, nombre que la autora anteriormente nombrada tomó para uno de los personajes de sus libros.

Llegamos a una de las atracciones más importantes de la ciudad, el Castillo de Edimburgo, ubicada en una colina desde la cual se ve gran parte de la ciudad, tanto la parte antigua como la más moderna. La visita al castillo cuesta £19.50 para mayores de 16 años, £10.50 para los chicos entre 5 y 15 años y gratis para los menores de 5 años. Nosotros no entramos, solo estuvimos dos días en la ciudad y decidimos dejarlo para la próxima vez que vayamos, porque vamos a volver. Nos quedamos descansando en la explanada previa a la entrada del castillo, donde anualmente se arman inmensas gradas para disfrutar del festival militar, que cuenta con desfiles, música y árte. Dentro del castillo se pueden ver diferentes muestras de la historia de Edimburgo.

Saliendo de allí, nos dirigimos a Princes Street para ver el famoso Scott Monument, en honor al autor escocés. Frente a este se encuentra el Princes Street Garden, donde es armado el mercado navideño durante el mes de Diciembre. Para no perder la costumbre y como en las demás ciudades que fuimos, visitamos los diferentes puestos de comida y regalos que suele haber, comimos las famosas salchichas alemanas (dos veces el mismo día) y compramos algunos recuerdos. Se encuentra también aquí el Santa Land para los más chicos, con juegos, carrusel, sillas voladoras y más atracciones. Para conocer la parte nueva de la ciudad, bajamos hasta el Boulevard George, rodeado de bares, cafés y tiendas de alta moda. Va desde la Charlotte Square hasta St. Andrew Square, por unas cuatro cuadras.

El día en el que nos íbamos nos levantamos temprano, salimos de la habitación y dejamos el equipaje en el hotel. Nos dirigimos a Calton Hill, una colina desde donde se obtiene una de las mejores vistas de la ciudad. Por los monumentos que allí se encuentran se conoce a Edimburgo como la “Atenas del Norte”, gracias al Monumento Nacional que fue diseñado en honor a los caídos en las Guerras Napoleónicas, que increíblemente no fue terminado por falta de fondos. También se encuentra emplazado el Observatorio de la ciudad, el Monumento a Nelson, que cuenta con una “bola del tiempo” que indica a los marineros la llegada de la una de la tarde cuando esta cae y se complementó con el “Cañón de la una en punto” del Castillo de Edimburgo, que sirve para los días de poca visibilidad y este se puede escuchar. Otros monumentos que se pueden ver son Playfair Monument, The Portuguese Canon, Dugald Stewart Monument y Monument to Scottish Parliament.

Finalmente volvimos al hotel, buscamos las valijas y nos fuimos en taxi hasta Waverley Bridge para tomar el Airlink al aeropuerto y seguir nuestro viaje, para terminarlo en Londres. Nos dimos cuenta que los dos días que pasamos en la ciudad fueron pocos, por lo que no nos quedan dudas de que volveremos.

Londres por primera vez (Parte 2)

Siguiendo lo que publiqué en la primera parte, continuamos nuestro viaje por Londres haciendo un paseo en ferry por el Thames, saliendo desde el puerto en London Bridge hasta la estación Waterloo, ubicado en el puerto junto al London Eye. Es un paseo corto que dura entre veinte y veinticinco minutos, cuesta £7.50. Es un lindo y diferente paseo para realizar, más en una fresca y soleada mañana otoñal. Los ferry salen desde Greenwich, pasando por Canary Wharf, hasta más allá de Chelsea, y cuenta con varios recorridos, por lo que se puede ir de punta a punta de la ciudad. Los precios, recorridos y horarios los encuentran aquí.

Salida del Ferry por el Río Thames

Caminamos bordeando St. James Park hasta el Palacio de Buckingham, no vimos el cambio de guardia pero sí algunos carruajes reales llegando. Frente a ella se encuentra el monumento Victoria Memorial. Volvimos por la calle The Mall, aún cercando el parque, hasta el Horse Guards, que es un establecimiento militar en funcionamiento. Está junto al Admiralty Arch, un edificio que albergaba oficinas del gobierno. Cruzando por allí se llega a la emblemática Trafalgar Square, con sus dos preciosas fuentes, el monumento al Almirante Nelson, protegido por cuatro gigantes leones y debido a la fecha, el árbol de Navidad más grande de la ciudad, que como tradición es donado todos los años por el gobierno de Noruega. Allí se encuentra la Galería Nacional de Arte, cuya entrada es libre y gratuita durante todo el año.

Palacio de Buckingham

Luego de pasar por Leicester Square, ubicada en la parte trasera del museo, llegamos a Picadilly Circus, con sus famosos carteles luminosos al estilo Times Square, rodeado de tiendas de ropa y comida, es una gran opción para tomar un descanso junto a la Shaftesbury Memorial Fountain. Siguiendo por Regent Street, la famosa calle en curva, se llega hasta Oxford St. Emblemático centro comercial, que en época navideña es decorado con luces que iluminan las frescas noches.

Carteles en Picadilly Circus

Aprovechamos un mercado de pulgas en el Old Spitalfields Market, con una amplia variedad de productos, desde antigüedades, joyería y hasta ropa. Cuenta con una gran cantidad de puesto con diferentes temáticas y también hay un pequeño patio de comidas. Para terminar el día estuvimos en Liverpool Street Station, una muy linda terminal ferroviaria donde decidimos comer.

Old Spitalfields Market

En nuestro último día completo en la ciudad fuimos hasta el Marble Arch, que es una entrada al Hyde Park. Excelente paseo para realizar por dentro del parque, como caminar junto al lago The Serpentine, buscar la estatua de Peter Pan, ver The Albert Memorial y en frente el Royal Albert Hall, un majestuoso teatro. Durante el mes de Diciembre dentro del parque se encuentra el Winter Wonderland, la feria más grande de Londres. Cuenta con un mercado navideño, pista de patinaje sobre hielo y algunas atracciones a las cuales se puede subir pagando. También se encuentra Santa Land para los más pequeños, el Zippos Circus, espectáculos de patinaje sobre hielo, esculturas en hielo y los clásicos bares y restaurantes.

Lago en Hyde Park

La mañana siguiente salimos hacia St. Pancras International, para tomar el tren Eurostar a París, un viaje de unas dos horas y media, pero eso queda para el próximo post. 😉

Londres por primera vez (Parte 1)

Mi primer contacto con Europa fue Londres, llegamos al aeropuerto de Heathrow, el más grande de la ciudad, muy bien conectado con el centro, tanto con trenes como con el ‘tube’ (subte/metro), que fue el medio que elegimos para llegar hasta nuestro alojamiento.

Llegamos a la estación de King’s Cross y ahí combinamos con otra línea para bajar en Borough Station, muy cerca del departamento que habíamos reservado por Airbnb.

Llegamos por la tarde, vale recordar que en Diciembre se hace de noche antes de las 17hs, por lo que dejamos nuestras cosas y fuimos a conocer el London Bridge y algunas tiendas que quedaban abiertas. Caminamos junto al río Thames hasta llegar a la Torre de Londres, una construcción que data del siglo XI y ha servido de prisión, casa de la moneda, zoológico y casa de las joyas de las realeza, entre otras cosas a lo largo de la historia.

A la mañana siguiente salimos en dirección al Tower Bridge, vimos pasar por el mismo una especie de maratón con disfraces de Papá Noel, acorde a la época. Hicimos un tour a pie con una excelente guía, sobre Jack el Destripador, de una hora de duración aproximadamente. Recorre los lugares más emblemáticos de los sucesos de este personaje, si les atrae esta historia es recomendable hacerlo. Nosotros hicimos la reserva desde la página de Groupon y con un costo de £5 cada uno.

Tower Bridge

Por la noche paseamos por ‘The Queen’s Walk’, que para esa época del año cuenta con una feria navideña muy interesante, donde se pueden comprar algunos recuerdos, comidas, bebidas y hasta juegos para niños. Entre las bebidas más famosas se encuentra el Mulled Wine, hecha a base de vino y frutas, servida caliente. Es muy común este tipo de ferias en toda Europa en el mes de Diciembre.

Feria Navideña

Por la cercanía de nuestro alojamiento, pasamos por el Borough Market, un lugar excelente para comprar productos frescos, como quesos, pescados y carnes entre otras cosas. Seguimos el recorrido a la vera del Río Thames hasta llegar al famoso London Eye, la noria más alta de Europa, con 135 metros de alto y 120 de diámetro. Junto a este se encuentra el puente de Westminster que lleva a uno de los iconos de la ciudad, el Big Ben. A su lado esta el Palacio de Westminster, sede del gobierno del Reino Unido. Tras él está la también famosa Abadía de Westminster, dónde son coronados y enterrados los monarcas británicos. En un breve paseo por estos lugares se pueden conocer varios puntos turísticos juntos.

Parlamento y Big Ben

Caminamos unos 4km por calles interpretes y lejos de los típicos recorridos, para conocer la parte más normal y menos conocida de la ciudad. Llegamos hasta Oxford Street, una de las calles más conocidas de la ciudad, rodeada por muchos locales de ropa de marcas reconocidas y obviamente locales de comida rápida. Es un gran paseo para hacer compras o conocer también, ya que cerca se encuentra Regent Street, otra calle famosa. Ambas cuentan con iluminación especial en el mes de Diciembre, para esperar la Navidad.

London Eye

Hasta acá la primera parte de mi primer viaje a Londres, click aquí para leer la segunda parte.