Milán, primera parada en Italia

Siguiendo nuestro viaje europeo, que empezó en Madrid, siguió por Marsella y Niza en Francia, con unas horas recorriendo Mónaco, las siguientes dos semanas las pasamos en Italia. La primera parada fue en Milán, la capital de la región de Lombardía, en el norte de la península itálica.

Comenzamos el día bien temprano a la mañana, saliendo del hotel en Niza poco después de las siete con dirección a la estación de tren, que estaba a unas dos cuadras. Nuestro tren salió 8:15 y el recorrido hasta la ciudad italiana dura poco menos de cinco horas. Uno de los mejores datos que puedo aportar es el de viajar del lado derecho del tren, ya que desde allí se puede apreciar, en parte, la costa del Mediterráneo en ambos países. Son varias las paradas que realiza el tren, pero el viaje es bastante llevadero, sobre todo en este horario que aprovechamos y desayunamos en el salón comedor. El precio total de nuestros pasajes fue de €30 y los sacamos en la web de TrenItalia.

Nuestro hotel estaba cerca de la estación de Milano Centrale, por lo que fuimos caminando. Llegamos un poco después de la 1 de la tarde al Hotel Terminal, dispuestos a dejar el equipaje y salir a conocer la ciudad, pero nos avisaron que la habitación estaba lista, así que aprovechamos y dormimos un rato. Inicialmente era una viaje de dos noches, ya que después de Milán íbamos a pasar una noche en Bologna, pero desistimos a último momento y nos quedamos un día más en la ciudad.

Terminal Central de Milán

Por la tarde salimos y nos tomamos el metro para llegar al Duomo di Milano (Catedral), una de las iglesias católicas más grande del mundo, que puede llegar a albergar 40.000 personas en su interior. La construcción de la misma tardó casi 600 años, inició en 1386 y terminada en 1965. Se encuentra emplazada en el centro de la ciudad, junto a la Piazza del Duomo y rodeada por tiendas de las más exclusivas marcas de moda, galerías y centros comerciales. Se puede visitar la iglesia, algunas exhibiciones y el museo, los tickets cuestan €10 el ingreso básico, o bien, €15 con acceso a la terraza de la catedral por escaleras o €20 si se realiza por ascensor.

Junto a esta plaza se encuentra la Galería Vittorio Emanuele II, que une la plaza del Duomo con la plaza della Scala, dos de las más importantes de la ciudad. Es conocida como El Salón de Milán y dentro se encuentran tiendas de marcas de lujo, tanto de ropa como de joyería, cafeterías y restaurantes. En medio de la galería hay una gran cúpula vidriada, que junto con los mosaicos del piso y las paredes hacen de ésta una decoración de altísimo nivel.

Entrada a la galería

Caminamos un poco más y fuimos descubriendo algunos lugares, perdiéndonos por las calles cercanas. Así fue como llegamos a la Basílica de San Carlo al Corso, construida entre 1832 y 1847. Emprendimos la vuelta, nuevamente en el metro, que nos dejó a unas tres cuadras del hotel. Para terminar nuestro día y demostrar que estábamos en Italia, decidimos cenar pizza!

A la mañana siguiente salimos a desayunar al mismo lugar en donde habíamos comprado la pizza la noche anterior. Nos tomamos el metro y fuimos a el Castello Sforzesco, que perteneció a la familia Sforza y actualmente alberga un museo de arte. El ingreso es gratuito y se puede visitar el museo también, es una muy buena opción para conocer esta construcción que data del siglo XV. Se ubica en el Parque Sempione, el más importante de Milán. Tiene más de 45 hectáreas, cuenta con un lago artificial, un acuario, un anfiteatro y el Arco de la Paz, construido para celebrar la paz de 1815. Ideal para alejarse del centro de la ciudad y descansar un poco.

Al salir del parque nos fuimos caminando hasta la Piazza del Duomo, en el camino paramos en una librería y compramos unos libros. Pasamos por la Piazza Mercanti, que fue creada como el centro de la vida de la ciudad en la edad media y está rodeada de edificios históricos, como la Casa dei Panigarola, el Palazzo della Regione, el Palazzo Giureconsulti y el edificio de la Assicurazioni Generali, entre otros. Unos pasos más y llegamos nuevamente frente al Duomo, volvimos a recorrer la plaza, que contaba con un mercado navideño típico de esas fechas. Cuenta con los típicos puestos de venta de chocolates, artesanías, comida y bebida, también una parte dedicada a los niños, donde puede conocer a Papá Noel.

Volvimos al hotel en metro, pasamos por el supermercado para comprar algunas provisiones, y compramos una pizza, pero con una variación árabe, una pizza kebab que estaba deliciosa. El último día completo en la ciudad fue para descansar, almorzamos en una famosa casa de comidas rápidas y recorrimos un poco cerca de la estación central de trenes, frente a ella se encuentra la Torre Pirelli, que es la sede del Consejo Regional de Lombardía y tiene en la última planta un mirador que se puede visitar, pero en pocas ocasiones durante el año.

Torre Pirelli

A la mañana siguiente salimos casi al mediodía del hotel, fuimos a la Estación Central de Milán y emprendimos viaje a la hermosa ciudad de Venecia.