Niza, capital de la Costa Azul francesa

Tras poco más de dos horas y media en tren desde Marsella, llegamos a la Costa Azul, más precisamente a la ciudad de Niza, capital del departamento Alpes Marítimos. Elegimos este medio de transporte, ya que nos permitía reservar un hotel cerca de la estación, ahorrar tiempo en los traslados y dinero, es que en ocasiones es más barato viajar en tren que en avión, porque permite llevar el equipaje sin un costo extra, como pasaría con las aerolíneas low-cost. También se puede ir viendo los paisajes y ciudades por las que pasa en el trayecto, no en nuestro caso, porque viajamos de noche. 😂 Ambos pasajes nos costaron €50 y dentro del tren, en el salón comedor, compramos unas cosas para cenar.

El hotel al que fuimos, estaba casi en frente de la estación de trenes, fue el Hotel Bristol, un hotel pequeño pero bien ubicado. Al llegar pagamos el city tax (una especie de impuesto al turismo) y el desayuno, que fue una buena y económica opción. El baño era bastante pequeño, pero nada que no se pueda soportar por unos días. Ya eran las nueve de la noche, por lo que sólo fui a comprar a un supermercado que teníamos en la esquina y no salimos esa noche.

Por la mañana y después de desayunar en el hotel, salimos por una de las calles principales, la Avenue Jean Médecin, por la cual se encuentran muchas tiendas de ropa, restaurantes y hoteles. Siguiendo por esta calle llegamos hasta la Vieille Ville o Ciudad Vieja, en español. Este barrio se caracteriza por tener las primeras construcciones de la ciudad, en su mayoría son casas bajas y se nota la diferencia con la zona más moderna, con edificios y construcciones más nuevas. Cruzando este barrio ya llegamos al Mar Mediterráneo, con sus aguas cristalinas y playas repletas de piedras. Paramos ahí a descansar, a mirar el mar y los aviones que pasaban, junto con varias gaviotas.

Si nos situamos mirando al mar, fuimos caminando hacia el lado izquierdo, un poco por el Paseo de los Ingleses (Promenade des Anglais), por el Muelle de los Estados Unidos (Quai des États-Unis), nombres con los cuales es conocido el paseo junto al mar, y otro poco por la playa. Llegamos hasta la Colina de Chateau, en la que se encuentran ruinas de un castillo que protegía Niza, desde el cual se pueden tener hermosas vistas de la ciudad y la costa. El recorrido cuenta con varios miradores, parques, torres de observación, capillas y hasta un pequeño local donde venden comidas, bebidas y recuerdos. Hay allí también una cascada, la cual mi novia vió desde abajo y estaba dispuesta a encontrarla. Se puede acceder a las partes altas, tanto caminando como por un ascensor, obviamente las mejores vistas se obtienen si se sube por el sendero a pie, puede ser un poco agotador, pero siempre hay algún lugar para descansar. En la parte superior cuenta con algunas pinturas que muestran la historia de la ciudad a lo largo de los años.

Al bajar nos dirigimos a la plaza Messena, nos sentamos a comer en un local de sándwiches y con vistas a la Fuente del Sol, una gran escultura inspirada en la Fontana de Neptuno, en la ciudad italiana de Florencia. Cuenta con cinco figuras de bronce que representan a Gaia, Marte, Venus, Mercurio y Saturno, provenientes de la mitología greco-romana, una gran escalinata y está rodeado por boutiques, hoteles y sitios de comida. Otra de las fuentes en esta plaza es la Fuente Espejo de Agua, que está al ras del piso, logrando esa apariencia de espejo, cuenta con diferentes chorros de agua, en los que la gente, durante el verano, suele meterse para refrescarse. Se realizan allí espectáculos de luces y música, junto con el agua.

Fuente del Sol

Es en esta plaza que durante la época navideña se emplaza el principal mercadillo de Navidad o Village de Noël, en francés, donde se recrea un pueblo de montaña, con casas pequeñas que producen artesanías locales. También cuenta con una pista de patinaje sobre hielo, juegos para niños, puestos de comida y bebida, un carrusel y una noria, desde la cual se puede ver la ciudad desde arriba. Tanto las plazas, como muchas de las calles principales de Niza, se encuentran iluminadas y adornadas con cosas típicas de estas festividades. Hay algunas muestras de esculturas de hielo, desfiles y conciertos. Ya entrada la noche caminamos por el Paseo de los Ingleses, pero para el lado que no habíamos ido, viendo los hoteles, restaurantes y casinos más exclusivos de la zona, ubicados frente al mar.

Al día siguiente desayunamos unos pretzels con café y chocolate caliente. Caminamos hasta la playa, nos quedamos un rato ahí y empezamos a caminar hasta el Faro de Niza, una construcción que sufrió diferentes cambios a lo largo de los años, el que está actualmente data del año 1952. En el camino pasamos por el Monumento a los Muertos (Monument aux Morts), ubicado en la parte posterior de la Colina de Chateau, hecho en reconocimiento a los nizardos muertos en la Primera Guerra Mundial. Pudimos ver un crucero en el puerto y tras una larga caminata llegamos a la base del Faro, justo sobre el agua del mar, desde donde se veía el puerto.

En nuestro último día completo en la ciudad, compré el desayuno en una famosa cafetería y luego de esto me fui en tren a Mónaco y recorrí un poco el principado, pero eso queda para otro posteo. Al volver de uno de los países más pequeños del mundo, almorzamos algo y nos quedamos descansando en el hotel, ya que a la mañana siguiente nos íbamos a Milán en tren.

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